|
Capítulo II: El devorador de croasanes.
|
| Por desgracia para Ernesto, el cambio de costumbres del devorador de croasanes era algo más que permanente. Su paso a las napolitanas de crema tenía causas más profundas que las fases lunares, o el girar de los planetas alrededor del sol. |
![]() |
|
Al devorador de croasanes, técnico en prospección de archivos, clase D, nivel 14, le había sido encomendada la apertura de un viejo archivador abandonado. El archivador en cuestión, había aparecido bajo un enorme montón de periódicos, recortes de revistas, y restos de expedientes, acumulados en su puesto de trabajo por el funcionario X, desaparecido sin dejar rastro hacía un par de meses. X, más que un estereotipo del funcionario quemado, maniático, e incompetente, era una leyenda. Solía tener sobre su mesa varios vasos de café vacios, que rellenaba con agua a distintos niveles y golpeaba con un bolígrafo. Sus compañeros aseguraban que el día que desapareció, tocó de forma insistente la melodía de "encuentros en la 3ª fase". |
![]() |
|
Interpelaba a sus interlocutores en un tono de voz anormalmente alto y desagradable, manteniendo la mínima distancia posible sin llegar al contacto físico, mientras jugueteaba con una enorme abrecartas. Ignoraba por completo las llamadas que recibía en su teléfono, pero recuperaba las de sus compañeros. Si preguntaban por ellos, guardaba largos e incómodos silencios, miraba fíjamente al destinatario de la llamada, y colgaba sin pasársela. En invierno era un obseso de la ventilación, y mantenía siempre alguna ventana abierta. En verano, su obsesión se centraba en las "peligrosas corrientes de aire", y se aseguraba de que ventanas y puertas permanecieran cerradas a cal y canto. Vigilaba con atención el montón de papeles, periódicos viejos, y recortes de revistas, que rodeaban su mesa. Acusaba con frecuencia a sus compañeros de hurgar en ellos y descolocárselos, y tras una discusión por el mismo motivo con las señoras de la limpieza, éstas se negaron a limpiar esa parte del departamento. Tal vez la falta de limpieza era lo que causaba el desagradable olor procedente del archivo, o al menos eso esperaba el devorador de croasanes, que no podía apartar de su mente la imagen de X, muerto, putrefacto, y encogido, en el interior de alguno de los cajones. Una vez abierto el archivo encontró en su interior el origen del mal olor. Relación objetos encontrados en archivador perteneciente al funcionario X: Cajón superior: 1. Clasificadas por mes y día en sus correspondientes carpetas y subcarpetas, bolsas de plástico pequeñas, cerradas, conteniendo hojas de lechuga en distinto grado de descomposición. Todas las bolsas están rotuladas en rojo con el siguiente texto: "Lechuga del sandwich vegetal del día DD/MM/AAAA". La fecha más antigua es la del día (...), aproximadamente tres meses antes de la desaparición de X. 2. En una carpeta verde (todas las demás son blancas) se encuentran restos díficiles de identificar, aunque el rotulado de la bolsa indica: "Escalope milanesa del día DD/MM/AAAA". Fecha que coincide con el último día de asistencia al trabajo de X. Cajón central: 1. Treinta y cuatro (34) rotuladores edding 3000 de color rojo. 2. Un paquete de bolsas de congelación Albal, tamaño pequeño, empezado. Cajón inferior: Las piezas de al menos tres grapadoras, completamente desmontadas, y adheridas con un pegamento de alta resistencia (imposible despegarlas con las manos), a los bordes del cajón.
|
| La visión del contenido del archivo, la rutinaria y maniática clasificación de hojas de lechuga, fue para el devorador de croasanes un cruel reflejo de su propia vida. Pasó el resto del día inquieto, y la noche en vela, examinando sus propios hábitos a la reveladora luz de los restos hediondos del archivo. |
![]() |
|
A la mañana siguiente, en la cafetería, rechazó el croasán que sin necesidad de pedirlo ya le servía el camarero. -Hoy me pones una napolitana de crema, por favor. |
|
Continuará...
|